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lunes, 23 de marzo de 2009

Delicias callejeras

A veces nos cuesta tener que salir de mañana muy temprano con el único objetivo de hacer trámites. Para mí no hay nada mas aburrido que tener que madrugar para pagar cosas, hacer reclamos o corregir la dirección de una factura porque no la recibí el último mes. Es triste, de todos modos hay que hacerlo, y cuando estamos en la calle sucede lo inesperado.

El aire se llena de un perfume dulzón que te saca una sonrisa, que te recuerda que aún estás viva y que aunque todavía te queden 25 millones de cosas por hacer, con parar 5 minutos a comprarte una bolsita de garrapiñadas no va a pasar nada.

Debo decirlo: el packaging de las garrapiñadas es el mas incómodo del mundo, sobre todo si vas con muchas cosas en las manos, esa bolsita alargada amenaza todo el tiempo con hacerte perder el 50% de su contenido cuando intentás volcarlo en la palma de la mano.

Ultimamente la línea de productos agarrapiñados se ha expandido y hoy en día podemos deleitarnos con nueces, almendras, avellanas, hasta castañas!!!
La entrada al Monumental sin un garrapiñero en la puerta no sería lo mismo, esperar que empiece la película con la medida justa de azúcar es un placer que no se compara con nada!

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